El concepto de diseño busca la elegancia; los espacios abiertos amplían la apertura hacia el paisaje, pero también difuminan las fronteras funcionales. A lo largo del proceso, además de corregir esta limitación, en la búsqueda de esa “elegancia” se logra evocar una atmósfera de confort y serenidad, dando forma a una residencia junto al río, sutilmente lujosa y plena de delicadeza.
Las pinceladas de blanco suave sobre las paredes de tono marrón claro, junto con los racimos de amarillo intenso en el jarrón pintado, ofrecen desde la entrada una impresión de sobria elegancia que sorprende y encanta.
El salón disfruta de una vista panorámica del río; junto a la ventana, dos sofás azules de aspecto sereno y una mesita de centro negra, sólida y equilibrada, convierten este espacio en un lugar perfecto para tomar algo tranquilamente, ya sea de día o de noche, incluso para saborear un vino ligero y dejarse llevar por la leve embriaguez.

El mueble de TV en tono blanco lechoso, combinado con el suelo y el sofá en tonos gris‑marrón, crea una paleta cromática de bajo contraste y gran profundidad espacial; la luz anaranjada, el taburete rojo vivo y las almohadas de satén en tonos gris‑azul se entrelazan para dar vida a un ambiente de refinada elegancia cotidiana.

En el comedor, las sillas de color beige claro, la mesa de madera oscura y los cuadros decorativos en blanco y negro, junto con las flores de un amarillo radiante, dialogan armónicamente con el recibidor, creando una atmósfera fresca y auténtica.

Desde el comedor se contempla el salón.

En el dormitorio principal, las paredes en tono gris haba se combinan con el suelo de roble en tonos gris‑marrón, generando una sensación de confort y calidez. El diseño de la ventana saliente facilita la lectura durante los momentos de ocio.

La pared en tono verde pálido destaca por su llamativo efecto; la estantería y el escritorio, con una armoniosa combinación de blanco y negro, evocan plenamente un estilo clásico.

La suave fusión entre tonos verdes y amarillos confiere al segundo dormitorio una atmósfera limpia y luminosa.

Las vetas naturales de la piedra blanca, realzadas por el uso de espejos, otorgan al espacio amplitud y claridad, mientras que un cuadro urbano abstracto añade un toque artístico y sofisticado.




