Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo nórdico; ¡sigamos juntos para conocerlo!
El salón apuesta por la fluidez y la sensación de amplitud del espacio; el área de estar‑comedor adopta un diseño integrado, con un tono marrón chocolate que se extiende por todo el techo, como una cinta suave que aporta al ambiente una calidez y dulzura infinitas.

El salón, como lugar de interacción espacial, utiliza una fina y meticulosa chapa de madera KODING como transición en el fondo del sofá y de la pared del televisor.

El comedor es un rincón lleno de emoción y calidez; las paredes en blanco se combinan con puntos dispersos de iluminación, creando una gradación de luces y sombras. Más allá de evocar los bellos recuerdos de la familia reunida alrededor de la mesa, también ofrece a los niños la alegría de pensar, crear y divertirse.

En la cocina, la acogedora atmósfera hogareña se va desplegando poco a poco, impregnando todo el espacio.

En el dormitorio del niño, la distribución general adopta una forma en U; se optó por una zona tatami que integra almacenamiento y zona de descanso, formando junto con el armario principal un conjunto dinámico y vivaz en tonos azules.

Las amplias zonas en blanco, combinadas con materiales de madera sencillos y naturales, hacen que la luz y la sombra se entrelacen y fluyan con tranquilidad. Con gestos que alternan entre arrogancia, calidez y sensualidad, el espacio va encontrando poco a poco su propia identidad.

La mampara de vidrio en el baño separa el mueble del lavabo del exterior sin cortar la conexión, siguiendo siendo uno de los elementos orgánicos de nuestro hogar.

Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño integral en estilo nórdico. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios!

