Este caso presenta un proyecto de diseño de interior en estilo francés; ¡sigamos junto con el editor de BOSNIE para conocerlo en detalle!
El salón no es muy amplio y, además, debemos ubicar la mesa de comedor en un rincón; por ello, optamos por una pintura de látex en tono café latte con notas de vainilla, combinada con molduras decorativas de paredes de fina elaboración y un suelo de madera con vetas delicadas en patrón espiga, lo que confiere al espacio, desde el acabado estructural, un carácter luminoso y elegante.








La entrada del baño se traslada hacia la cocina, reduciendo la abertura y potenciando la unidad espacial del salón‑comedor, lo que aporta estabilidad al ambiente. La pared completa que sirve de fondo también se decora con molduras de yeso, logrando así una armoniosa integración entre los dos ámbitos del mismo espacio. Aprovechando la diferencia de profundidad generada por la puerta de entrada, se incorporan la nevera y un mueble auxiliar para la vajilla; al mismo tiempo, se instala una línea continua de rejillas de ventilación en el techo, sin resultar llamativa y manteniendo la altura del salón‑comedor.
El dormitorio principal sigue la misma paleta cromática del salón‑comedor; mediante un vano de puerta en forma de arco, se deja entrar la luz natural y se oculta de manera ingeniosa la zona de lavandería del balcón. Se reubican las paredes y la puerta del dormitorio secundario, liberando espacio para un gran armario angular que llega hasta el techo; su superficie, similar a la de la pared y de color uniforme, otorga amplitud y evita que el ambiente resulte opresivo.
En el dormitorio secundario, se aprovecha el mobiliario a medida para ocupar toda la pared de manera precisa y ajustada. Algunos módulos cuentan con puertas de vidrio, rompiendo la sensación de cerrazón. Tres niveles de estantes cubren las necesidades básicas de lectura y almacenaje, mientras que las persianas de madera añaden ricos matices a la luz natural, realzando la calidad estética del espacio.
Dos pequeñas mesitas de noche diferentes cumplen la función de cabeceros; junto con la lámpara colgante sobre la cama, crean una atmósfera de refinamiento francés.
En la pequeña cocina, un diseño sencillo garantiza la funcionalidad: una larga encimera permite realizar las tareas culinarias con total comodidad, y bajo ella se dispone de amplios espacios de almacenaje; las puertas grises, de aspecto minimalista y estético. Sobre la placa de cocción se han previsto repisas abiertas y armarios cerrados, de modo que todos los botes y botellas quedan guardados en la pared, manteniendo la encimera despejada y accesible.
Desde el dormitorio, mirando hacia el comedor, una lámpara clásica combina con una silla de acrílico con forma de concha; el respaldo calado y la superficie blanca buscan generar una sensación de ligereza y transparencia.
En el baño se ha optado por una puerta de vidrio cuadriculada, con marco blanco y relieve tridimensional, que preserva la privacidad y aporta un aire limpio y fresco. El lavabo, el inodoro y la bañera se disponen en fila, todos en tono blanco, mientras que algunas piezas de azulejo naranja aportan vitalidad al espacio. En la zona de ducha, la bañera ayuda a contener la humedad, y se ha creado una nicho para guardar los productos de baño.
Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño integral en estilo francés. ¡A quienes les haya gustado, pueden dejar sus comentarios y participar en la conversación con el editor de BOSNIE!



