Decoración sencilla de un apartamento de tres habitaciones: la paleta de colores es fresca y artística. Los armarios que abarcan toda la pared aumentan la funcionalidad del hogar, mientras que el aprovechamiento del espacio con una sala acristalada no solo mejora la iluminación natural, sino que también crea una oficina adicional, logrando así varios beneficios a la vez. ¡Vamos a verlo hoy junto con el editor de BOSNIE!
En el recibidor se ha instalado un gran armario empotrado que llega hasta el techo, con una capacidad de almacenaje excepcional. El largo taburete para cambiarse los zapatos permite no solo ponerse los calzados con comodidad, sino también alcanzar fácilmente los objetos situados en la parte superior del armario, lo que resulta muy práctico.

Al lado del armario del recibidor se encuentra el comedor; las mesas y sillas de madera natural aportan al ambiente una atmósfera más fresca y natural.

El sofá está apoyado contra la sala acristalada; su tapizado en tonos gris y café ofrece una gran comodidad. La pequeña mesa de centro combina estética y funcionalidad, pero lo que más nos gusta es precisamente esa sala acristalada: no solo mejora la iluminación de todo el hogar, sino que además añade una oficina extra, algo realmente práctico.

Desde este punto se puede contemplar casi por completo el salón-comedor; los armarios que ocupan toda la pared se extienden hasta el muro donde se ubica la televisión, cuya superficie ha sido pintada con un diseño simple y elegante.

En el dormitorio, la pared trasera de la cabecera está diseñada como un armario; el respaldo de la cama en tono rosa melocotón junto con las cortinas crean un ambiente romántico y confortable, que invita a quedarse allí sin querer levantarse.




