Este caso presenta un proyecto de diseño integral en estilo cremoso; ¡sigamos junto con el editor de BOSNIE para conocerlo en detalle!
La sala-comedor está integrada, lo que permite aprovechar al máximo las funciones del espacio. En el lado interior del comedor se ha añadido una pequeña estantería baja para preparar los alimentos; la mesa no solo sirve para comer, sino también para realizar manualidades o tareas escolares con los niños. La belleza de la vida suele residir en los pequeños detalles. La cocina cuenta con puertas correderas de vidrio, lo que permite mantenerse atento a los niños mientras se cocina. Todo el mobiliario de cocina utiliza puertas lacadas, que aportan sencillez y facilitan la limpieza diaria. En el dormitorio, el contraste cromático de los paneles de madera confiere al ambiente una atmósfera sólida y elegante, complementada por una línea de iluminación de gran carácter tecnológico; ¿quién podría resistirse a ello?


El salón se encuentra en el interior, donde las cortinas, los manteles, las fundas de sofá y las pantallas de lámparas predominan en tonos de baja saturación y materiales textiles de algodón. Las estampas sencillas de flores pequeñas, rayas y cuadros también son elementos muy utilizados; los muebles de madera, con colores apagados, líneas simples y bordes redondeados, complementan a la perfección las lámparas colgantes de vidrio coloreado. Mosaicos y jarrones de vidrio también decoran el espacio, mientras que las flores frescas y las plantas verdes constituyen excelentes toques decorativos.

El dormitorio se caracteriza por los sobrios tonos negro y gris, muy apreciados por gran parte de la población moderna; su uso refleja claramente la búsqueda juvenil de personalidad y estilo.

La cocina debe diseñarse de manera científica y racional, teniendo en cuenta la estatura de los miembros de la familia, sus preferencias cromáticas, su nivel cultural, sus hábitos culinarios, así como la estructura espacial y la iluminación, aplicando principios de ergonomía, antropometría, ingeniería de materiales y arte decorativo, de modo que la armonía entre ciencia y arte se manifieste plenamente en este espacio.

El comedor se caracteriza por una combinación de tonos blancos, grises plateados y marrones; las puertas blancas junto con las mesas y sillas marrones confieren un ambiente sencillo, austero y moderno, aunque también transmite cierta falta de calidez y una marcada sensación de distancia. Sin embargo, el cuadro decorativo situado en la pared del fondo revitaliza todo el espacio: sus colores vivos se integran con cálidos matices que aportan un toque acogedor. En la pared de fondo del comedor, revestida con azulejos beige, se ha optado por una pintura abstracta dominada por el amarillo vivo, que aporta dinamismo, claridad y viveza, creando así un ambiente cálido y acogedor para disfrutar de las comidas.

Hasta aquí llega nuestra presentación de este proyecto de diseño integral en estilo cremoso. ¡Si te ha gustado, no dudes en dejar tu comentario y participar en la conversación con el equipo de BOSNIE!

