Sin recargar con colores intensos ni detalles excesivos, este ambiente transmite una sensación de gran refinamiento. La composición de entrada, marcada por los elementos del calendario chino, las celosías y el juego de luces y sombras, evoca el encanto único de una pintura en tinta; al contemplarlo en silencio, es como saborear una taza de té aromático: calma el espíritu, relaja y libera.








