En esta vivienda de nuevo estilo chino, con la “suavidad y la elegancia” como pinceladas, se esboza un ambiente oriental que habla desde lo más íntimo. La casa se rige por una paleta cromática dominada por tonos madera, gris claro y blanco marfil, complementada por luminarias de colores tenues y textiles de algodón y lino, entre otros elementos. Dejando atrás la pesadez tradicional del estilo chino, se traza con toques ligeros un poema espacial que combina “elegancia sin arcaísmo, modernidad con ritmo”.







