Las paredes de un blanco lechoso crean un ambiente sumamente reconfortante; los toques de verde oliva aportan frescura y dan sensación de amplitud al espacio. Combinadas con la textura oscura de la madera de nogal, este esquema cromático, rico pero sin caer en el desorden, potencia por completo ese aire artístico y retro. Cuando la luz del sol entra, los muebles resplandecen con un tono cálido y el verde oliva irradia una frescura que envuelve toda la casa de calidez.
Compartimos una fórmula de colores que puedes copiar: 40 % madera de nogal (para realzar la textura) + 40 % blanco vintage (para equilibrar el conjunto) + 20 % verde oliva (para dar ambiente). ¡Ideal para salas de estar y comedor, donde se logra un efecto sumamente sofisticado!







