Todo el espacio incorpora con maestría elementos orientales: diseños simétricos, grajillas, pinos verdes, vajilla de té, pinturas de paisajes en tinta… Estos motivos tradicionales aportan a la estancia una profunda y noble atmósfera clásica. La paleta cromática combina tonos de roble oscuro y beige cálido, sobrios y a la vez suaves, complementados con detalles de líneas metálicas que equilibran a la perfección la elegancia del estilo chino con el aire contemporáneo; parece uno habitar dentro de una refinada obra de pintura tradicional china, palpando de cerca el singular encanto de la estética oriental.









