Entre los numerosos estilos europeos, el estilo neoeuropeo es uno de ellos; suele emplear el blanco marfil como color principal, combinándolo con tonos claros y acentuando con colores más oscuros. En comparación con el estilo europeo tradicional, que posee un marcado carácter europeo, el neoeuropeo resulta más fresco y se ajusta mejor a la estética reservada propia de los chinos. A continuación, presentamos algunos ejemplos de este estilo para que puedan apreciar un ambiente espacioso, elegante y lleno de sofisticación.
El salón cuenta con un sencillo techo suspendido que, junto con los muebles de estilo europeo, transmite una sensación de lujo y distinción, permitiendo alternar fácilmente entre recibir visitas y disfrutar del espacio cotidiano.

El dormitorio está amueblado en su totalidad con mobiliario de estilo europeo, ofreciendo a la dueña de casa una experiencia similar a la de una reina en todo momento.

La zona del comedor, conectada al salón, resulta aún más amplia y luminosa; además, la diferenciación mediante el techo suspendido permite que ambos ambientes mantengan su independencia. El delicado techo blanco realza con exquisitez el buen gusto de la propietaria.

En la cocina, las armarias integrales blancas combinadas con los azulejos de tono lechoso confieren a la estancia una apariencia limpia y ordenada.

El vestidor cuenta con armarios empotrados en ambas paredes, capaces de albergar una gran cantidad de prendas de la propietaria y resolver eficazmente la incomodidad habitual al cambiarse, garantizando así una importante privacidad.

La habitación infantil adopta un vibrante tono amarillo; la combinación de armarios elevados y cama baja aprovecha de manera óptima la diferencia de altura del espacio, dejando así un área de juego más amplia para el niño.


