Este caso presenta un proyecto de diseño de interior en estilo minimalista. ¡Acompáñenos a conocerlo a continuación!
El salón ha eliminado la separación tradicional, adoptando una cocina abierta.

Junto a la cocina se ha instalado un rincón con asientos; sentarse en el comedor a leer es realmente muy agradable.

Al entrar, encontramos una chimenea hecha de paneles de yeso; colocar algunos objetos pequeños encima resulta muy práctico. Si se construyera un armario, el pasillo se estrecharía y dificultaría el paso.

La cocina presenta una amplia superficie en blanco puro, y las persianas enrollables fueron elegidas con un efecto translúcido y ligeramente opaco.

En conjunto, el ambiente se percibe como un equilibrio entre blanco puro y madera natural; sin adornos excesivos ni demasiados elementos, la escasez de objetos contribuye a que el hogar luzca más luminoso.

El dormitorio y el salón comparten una misma paleta cromática; salvo por unos armarios que llegan desde el suelo hasta el techo, todo lo demás es pura simplicidad.

En la cocina se empleó un revestimiento de azulejos blancos en patrón de espiga, combinado con baldosas de imitación a hormigón pulido; son resistentes a las manchas, fáciles de limpiar y además resultan estéticamente atractivas.

Los azulejos del baño están coordinados con el resto de la cocina.

Con esto concluimos la presentación de este proyecto de estilo minimalista. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios!

