Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo nórdico; ¡sigamos juntos para conocerlo!
Entre el recibidor y el comedor no se ha realizado una separación deliberada, lo que permite que todo el espacio se integre de manera más fluida.

En el salón siempre hemos anhelado la unión entre el bullicio del mundo y la serenidad del alma, así como la combinación entre la comodidad física y el refinamiento estético, con el único propósito de ofrecer a nuestra alma cansada un lugar donde poder reposar y recobrar la calma; y justamente en esto radica el sentido de la existencia del hogar.

Cada objeto guarda en sí todos los fragmentos de felicidad, permitiendo que ambos revivan poco a poco esos momentos de tranquilidad a lo largo de las cuatro estaciones.

En el comedor solo hay algo que jamás debemos despreciar: la buena comida y el amor. Cada día, al regresar a casa, nos encontramos con platos humeantes y la figura ocupada de nuestro ser amado; sin importar cuán errante esté nuestro estado de ánimo, siempre habrá algo que logre hacerlo aterrizar. En un instante, el hogar siempre puede convertirse en el refugio donde depositar nuestras esperanzas.

En el dormitorio, a veces un limpio espacio en blanco resulta mucho más valioso que un llenado ciego; saber aplicar la “resta” es la forma más eficaz de crear un ambiente cómodo.

Para la habitación infantil, con el fin de estimular la imaginación, se ha optado por un tono amarillo ganso, puro y tierno, como base principal.

En el baño se ha instalado un armario espejo que ocupa toda la pared, aumentando considerablemente el espacio de almacenaje.

Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño integral en estilo nórdico. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios!

