Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo nórdico; ¡sigamos juntos para conocerlo!
En el salón se eligió el azul real británico como color principal de las paredes, conferiendo un aire noble y elegante; combinado con suelo de madera y persianas blancas, crea un ambiente relajante y perfecto para que la familia de tres disfrute de momentos de ocio y juegos.

Al propietario le gusta degustar vino tinto, por lo que se diseñó una barra de estilo retro en tonos azul oscuro: por un lado se colocan sillas y, por el otro, botellas de vino, logrando así un equilibrio entre ocio y almacenamiento. Combinada con pequeños objetos y cuadros decorativos de estilo inglés, permite disfrutar del vino en casa con mucho estilo.

El comedor y la cocina están separados por puertas de vidrio con marcos blancos, integradas armoniosamente con los armarios a ambos lados, lo que genera una transición fluida y natural, aumentando la sensación de amplitud y luminosidad en la zona de comedor‑cocina.

Con una paleta de colores azul y blanco, fresca y delicada, la chimenea decorativa, la lámpara colgante y el mantel presentan un gradiente de azules que aporta profundidad y dimensión al espacio.

A diferencia de los otros espacios donde predomina el azul en degradé, en el dormitorio principal se optó por una pared decorativa en un tranquilo verde grisáceo. Como la pareja propietaria deseaba un dormitorio amplio y abierto, demolieron el antiguo vestidor y reubicaron el armario hacia el fondo.

La cocina tiene forma de L; su combinación de blanco y negro hace que todo el espacio luzca más limpio y luminoso, con líneas marcadas y muy definidas.

En el baño, la zona seca y la zona húmeda están separadas por una pared divisoria translúcida, práctica y estilosa, que además contribuye a dar mayor sensación de amplitud al espacio.

Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño integral en estilo nórdico. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejarnos vuestros comentarios!



