Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo moderno, con tonos sutiles y una paleta blanca que se extiende hasta el suelo; sobre un mobiliario minimalista, se crea un ambiente elegante, sencillo pero no simplista. ¡Acompáñenos a descubrir este proyecto!
El salón, como centro de reunión e interacción, también es el espacio principal donde la familia disfruta del tiempo. Se ha optado por una paleta cromática compuesta por los sobrios y contenidos blanco, negro y gris, complementada con un marrón tierra, y algunos toques de naranja carmín en ciertos detalles.


El dormitorio principal incorpora una plataforma baja; las superficies elevadas y rebajadas conforman una composición aparentemente espontánea, pero en realidad fruto de un diseño meticuloso y refinado.

La cocina, situada frente al salón, cuenta con una pequeña barra equipada con dos taburetes altos; durante la semana sirve como lugar para desayunar rápidamente, mientras que los fines de semana se convierte en una extensión del comedor‑salón, ofreciendo un acogedor rincón para tomar vino y compartir momentos con amigos.

En el estudio, tanto la elección de los cuadros decorativos como la alfombra se inspiran en el cubismo, con líneas blancas y negras de marcado contraste; la estancia refleja la personalidad del propietario: claramente individual, donde coexisten la racionalidad y la emotividad.

Hasta aquí llega nuestra presentación de este proyecto de diseño integral en estilo moderno. ¡Si te ha gustado, no dudes en dejarnos tus comentarios!



