Este caso presenta un proyecto de diseño integral en estilo chino‑escandinavo; a continuación, acompáñenos para conocer este ejemplo.
Se eliminó el dintel entre el salón y el balcón para que la luz penetre directamente en el interior, haciendo que el espacio parezca más amplio. Las paredes del salón están pintadas de azul y verde, combinadas con un suelo de madera natural; el resultado resulta sumamente armonioso y lleno de vitalidad.

En cuanto a la decoración, se ha prestado especial atención: un sofá de cuero negro junto a una mesita de centro de patas finas, acompañados por cuadros abstractos en las paredes; el conjunto logra un efecto sofisticado y con gran calidad.

Lo más sorprendente es esta mesa de comedor que sigue la columna estructural, integrada con el mueble auxiliar de color azul, ofreciendo además almacenaje y luciendo muy limpia y aireada. Además, el suelo revestido con baldosas que imitan el terrazo contribuye a delimitar claramente los distintos espacios.

Los armarios de la cocina son de color verde, lo que aporta al conjunto un aspecto muy llamativo.

El dormitorio principal presenta una paleta cromática bastante uniforme: el techo está pintado de rojo cinabrio, mientras que la cabecera de la cama y las cortinas mantienen el mismo tono, creando una atmósfera tierna pero llena de textura.

El baño tiene una planta rectangular, pero la distribución de funciones no era del todo adecuada; tras rediseñarlo, el uso de azulejos cuadrados en las paredes, junto con un espejo de forma irregular y un mueble de baño suspendido, consiguió que el espacio dejara de sentirse apretado, luciendo fresco y de alto nivel.

Hasta aquí nuestra presentación del proyecto de diseño integral en estilo chino‑escandinavo. ¡Si les ha gustado, no duden en dejarnos sus comentarios y participar en nuestras actividades!



