Este caso presenta un proyecto de diseño de toda la casa en estilo minimalista. ¡Acompañemos a la editora de BOSNIE para conocerlo en detalle!
Esta es la vista desde la entrada hacia el salón; los tonos de blanco, negro y gris, de baja saturación, se entrelazan armoniosamente con el color madera, que aporta un toque natural al espacio. Las paredes en gris claro resaltan y contrastan con el sofá negro.
El diseño del salón sin una lámpara principal, combinado con luces ambientales, confiere a todo el espacio una atmósfera tranquila y acogedora, además de resultar visualmente más confortable.











La habitación del niño presenta una combinación pura de blanco y azul, sin excesivos adornos, priorizando la funcionalidad del espacio. Un armario de doble cara delimita la zona de estudio de la zona de descanso; es un espacio íntimo y personal para el niño.
En el dormitorio principal, tras eliminar ciertos elementos del espacio original y reorientar la puerta, se ha incorporado un vestidor; tras las puertas correderas de madera se encuentra un pequeño vestidor.
Siguiendo la paleta cromática del área común, el dormitorio principal se presenta abierto y lleno de naturaleza. La panelería de madera en la cabecera, con diferentes formas y texturas, delimita la zona del tocador, evitando que el espacio resulte monótono.
La circulación en la cocina resulta bastante limitada. Se ha aprovechado el antiguo balcón para ampliar la cocina, ganando así superficie adicional en la encimera donde colocar diversos pequeños electrodomésticos, mientras que el aumento de los muebles de almacenaje incrementa la capacidad de guardado.
El baño presenta una gama de grises uniforme en paredes y suelo, con una separación clara entre zonas secas y húmedas, lo que garantiza una mayor comodidad en el uso diario.
Detrás del escritorio del despacho se encuentra un gran armario empotrado; en la zona de exposición se exhiben fotografías familiares, junto con las pequeñas colecciones y juguetes favoritos del propietario.
Tras el salón se encontraba originalmente un dormitorio secundario; ahora, tras demoler parte de la pared divisoria, este espacio se ha transformado en un área de interacción entre padres e hijos, diseñada para fomentar una comunicación emocional más cercana. Suave luz natural atraviesa las persianas, capturando el paso del tiempo. De vez en cuando, la pareja trabaja aquí o acompaña a sus hijos leyendo y jugando; junto a la ventana incluso hay un rincón destinado a la batería.
El blanco y el marrón son los colores predominantes en el comedor; las paredes revestidas de madera separan el comedor de la cocina, mientras que la barra junto a la ventana, combinada con los asientos tipo banqueta, configura un acogedor rincón de descanso.
Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño de toda la casa en estilo minimalista. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejar vuestro comentario y participar en la conversación con la editora de BOSNIE!

