Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo neochino. ¡Acompáñenos a conocerlo a continuación!
Al entrar, aprovechar el recibidor para dividir el espacio interior protege la privacidad del hogar y al mismo tiempo refleja su estilo. En el recibidor se instala una pequeña repisa decorativa donde se colocan bonsáis y un cuadro que representa paisajes de montañas y nubes; la pared de fondo está revestida con paneles de madera enmarcados en metal, acentuados por luces lineales, lo que confiere un diseño visual de elegante sutileza.

La sala de té presenta una distribución general de estilo antiguo y lleno de encanto. Una de las paredes se ha diseñado como estantería, donde se exhiben vajillas de té y piezas artesanales, elevando así el nivel estético. Junto a la ventana se ha creado un tatami, ideal para disfrutar tranquilamente del té y saborear el paso del tiempo. El diseño de la sala de té irradia una delicada elegancia, sin estridencias ni pretensiones; la incorporación de amplios elementos de madera natural realza aún más su carácter rústico y natural.

El dormitorio principal se caracteriza por unas paredes blancas como base, un suelo de madera en tonos claros que armoniza con el panel decorativo sobre la cabecera, mientras que la textura del mármol junto a él, reminiscente de pinceladas de tinta, aporta al ambiente un encanto único y una atmósfera de confort. La habitación se enriquece con diferentes materiales que añaden detalles sofisticados, y los objetos decorativos sobre la mesita de noche constituyen el toque final, en perfecta sintonía con el espíritu oriental.

Toda chica sueña con tener su propio rincón acogedor: ya sea romántico y delicado, mágico e irreal, o sencillo y fresco, siempre es un espacio único que le pertenece. Por eso, al diseñar la habitación de una niña, los diseñadores han optado por el rosa y el blanco como colores principales, incorporando paredes de fondo redondeadas y elementos en tonos pastel, con un toque delicado y juguetón que conserva esa inocencia infantil. Complementados con muebles y accesorios de estilo sofisticado pero ligero, como mesitas de noche y escritorios, todo el ambiente se llena de encanto y vitalidad.

La habitación del niño está dominada principalmente por el azul; ese tono vibrante impregna cada rincón, mientras que las paredes se cubren de un azul sereno que invita a la relajación y estimula sin límites la imaginación del pequeño. Además, el diseño de los armarios en la pared destaca por su originalidad: los vitrinas abiertas están integradas en la estructura, lo que evita que el espacio resulte demasiado abrupto y permite exhibir los juguetes del niño.

En cuanto al baño, no se ha seguido el estilo neochino empleado en el salón-comedor, sino que se ha planteado de manera más minimalista. Las paredes y el suelo están revestidos con grandes placas de piedra, y la ducha cuenta con una mampara de vidrio que deja pasar la luz. Debajo de la encimera del área seca se ha añadido espacio de almacenamiento, manteniendo el baño limpio y ordenado; además, se ha combinado la zona de lavado con el tocador, facilitando así el maquillaje y el cuidado personal de la mujer, con un resultado elegante y lleno de calidad.

Hasta aquí llega la presentación de este caso de diseño integral en estilo neochino. ¡Si les ha gustado, no duden en dejarnos sus comentarios!



