Este caso presenta un proyecto de diseño de interior en estilo moderno. ¡Acompañemos a la redactora de BOSNIE para conocerlo en detalle!
El salón combina elementos modernos con el estilo francés tradicional, prescindiendo de las formas y decoraciones excesivamente recargadas; la elegancia, el placer y la comodidad se imponen como ejes fundamentales. Las líneas fluidas y las formas estéticas, envueltas en un suave susurro de estilo francés ligero, narran en silencio la belleza del tiempo.

La distribución integrada de salón y comedor permite una transición natural entre los pequeños azulejos florales y el suelo de madera; el entramado en forma de espiga, combinado con arcos, establece desde el principio el tono francés de toda la estancia. La pintura en tono blanco cremoso aporta calidez y suavidad, que junto a un palmeral evoca instantáneamente el ambiente vacacional deseado por los propietarios, mientras una brisa ligera acaricia la piel y nos sumerge en un encanto irresistible.

En el salón no hay televisor; en el arco revestido con molduras de yeso se ha incorporado un mueble de almacenaje, cuya forma imita la de una chimenea francesa, mientras que en la parte inferior se han creado repisas abiertas en latón. Con esta singular composición, se logra satisfacer diversas necesidades de organización, conjugando así diseño y funcionalidad.
La pared del televisor sirve tanto para decorar como para guardar objetos, mientras que para disfrutar de películas y entretenimiento se opta por un proyector. En la parte superior, dentro de una ranura, se ha instalado una pantalla de proyección automática, lo que otorga al espacio mayores posibilidades.

En el íntimo dormitorio principal, la decoración de los textiles sigue la misma línea que en las zonas comunes: un delicado estilo francés que crea un ambiente cómodo y fresco, ideal para descansar.
Las grandes ventanas se complementan con cortinas de gasa blanca; cada mañana, al abrirlas, la luz del sol entra plena y generosa, proporcionando una sensación de bienestar y tranquilidad.
A un lado de la cabecera de la cama se dispone una pequeña cómoda; el asiento de la silla de tocador está adornado con toques azules que hacen eco del color de la pared. Sobre la pared cuelga un espejo redondo, convirtiendo el momento cotidiano del aseo en un instante de refinamiento y elegancia.
Del otro lado de la cabecera se encuentra una exquisita mesita de noche, cuyas puertas y tiradores lucen elaborados trabajos de talla, aportando un aire romántico y retro.
Junto a la ventana se ubica un sofá individual, cómodo y acogedor, acompañado de una mesita auxiliar y una lámpara de pie, creando un pequeño rincón de relax en el dormitorio: un libro, una taza de café… así se disfruta plenamente de la vida hogareña.

Al pie de la cama se sitúa un mueble auxiliar dorado; dos cuadros decorativos, uno grande y otro pequeño, se disponen de manera desigual, aportando profundidad y un marcado carácter artístico, mientras el aire romántico de las vacaciones francesas se extiende por cada rincón del dormitorio.

El dormitorio principal aprovecha el área original del pasillo y, junto a la entrada, se ha instalado un armario que conforma una confortable suite con vestidor y baño privado, lo que hace la vida cotidiana aún más práctica.

El segundo dormitorio se decora principalmente en un delicado tono de té con leche; la pared del cabecero se adorna con cuadros decorativos, logrando un ambiente sencillo y fresco. A ambos lados del cabecero se ha optado por un diseño asimétrico, que aporta menos rigidez y más elegancia.

En la cocina, la verdadera felicidad radica en la ternura de las luces tenues y en la plenitud de los pequeños placeres cotidianos: el arroz, el aceite y la sal. El salón-comedor busca optimizar el espacio, definiendo zonas funcionales según las distintas necesidades de la familia.

El baño presenta un diseño abierto; la zona de lavabo se ha desplazado hacia el exterior, creando un espacio sanitario completamente separado y dotado de mayor funcionalidad. Las paredes están revestidas con placas de piedra y papel pintado, mientras que el espejo de baño con marco de latón y las lámparas de pared con forma de candelabro aportan un toque refinado y romántico al área de aseo.

Al abrir la puerta, se accede a un estudio independiente donde el escritorio curvo y la mesa comedor se complementan a la perfección. La pared de fondo combina un mueble de almacenaje con molduras de yeso blanco y estantes abiertos en negro, ofreciendo tanto decoración como soluciones prácticas de almacenamiento. En la parte superior se han instalado lámparas de pared en latón, que refuerzan la atmósfera sofisticada hasta en cada detalle. Las persianas venecianas ocultan la estructura original de la ventana, mientras que numerosas obras de arte y adornos decorativos embellecen las paredes, otorgando al estudio un encantador y refinado aire francés.

El comedor abre sus puertas con elegantes y delicados azulejos florales; una pequeña mesa redonda, acompañada de patas que imitan columnas romanas, configura un espacio de comer lleno de inspiración artística.

Un aparador elaborado en madera oscura añade un toque de estilo vintage, combinado con unos decorativos colgantes con acabado envejecido en la pared; parece que el tiempo ha retrocedido hasta el siglo pasado, infundiendo al estilo francés una atmósfera retro y sólida, que realza la calidad global de toda la vivienda.


Hasta aquí nuestra presentación de este proyecto de diseño integral en estilo moderno. ¡Si te ha gustado, no dudes en dejarnos tus comentarios y participar en la conversación!

