Este caso presenta un proyecto de diseño de toda la vivienda en estilo minimalista; una propuesta que, lejos de simplificar, logra mantener la esencia, y que, aunque abundante, no resulta caótica, reinterpreta el significado de la “tendencia” en la sociedad actual. La paleta cromática constituye la muestra de este equilibrio entre lo “extremadamente complejo” y lo “sumamente sencillo”; una estructura doméstica simple no requiere espacios excesivos ni demasiado amplios para albergarla: una larga mesa y un banco extendido bastan para acoger los sabores más auténticos de la vida, donde lo cotidiano y lo humano encuentran su lugar. ¡Acompañemos a los editores de BOSNIE para descubrir este proyecto!
En el salón, dentro de un espacio “sobrio”, la “luz” se convierte en el mejor adorno: captura el paso del tiempo, dibuja la estructura y los contornos del espacio, permitiendo que, sin pretenderlo, el ambiente alcance un acuerdo silencioso sobre su propio crecimiento.

El comedor, apoyado en el diseño pero trascendiendo sus límites, funciona como soporte material y espiritual, acogiendo tanto el arte como los objetos; por ello se erige como el punto de partida vital de esta casa, tierno y a la vez sólido.

La rica textura del dormitorio es el lenguaje de la estética de los materiales y, al mismo tiempo, un boceto de las emociones; en este espacio, la forma original de los materiales se expresa plenamente, con orden y coherencia.

La habitación infantil reúne en sí misma tanto el uso práctico como el diseño ideal, por lo que se ha concebido partiendo, en la medida de lo posible, de las necesidades del usuario y de los elementos circundantes, con el fin de crear un espacio cómodo y adaptado a sus requerimientos.

Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño de toda la casa en estilo minimalista. ¡Si os ha gustado, no dudéis en dejar vuestro comentario y participar en la conversación con la editora de BOSNIE!

