Este caso presenta un proyecto de diseño integral en estilo wabi‑sabi. ¡Acompáñenos a descubrirlo junto con el editor de BOSNIE!
El vestíbulo cuenta con un zapatero suspendido, que combina sensación artística con una óptima iluminación natural.

El espacio incorpora ampliamente elementos curvos, realzando el carácter artístico de las líneas sinuosas.

En el salón, al regresar tarde a casa, lo primero que haces es encender la lámpara de escritorio que ha estado contigo durante años; bajo su luz cálida, recostado en el sofá, puedes dejar atrás el cansancio de todo el día.
Las paredes están pintadas en tono trigo con una pintura artística, mientras que el suelo se reviste con microcemento del mismo color, logrando un efecto wabi‑sabi integrado entre paredes y piso.
La vida es un lienzo puro que podemos llenar, dotándolo de significados y encantos distintos en cada etapa.

La cocina cerrada respira calidez y vitalidad; gracias a una distribución espacial bien pensada, se convierte en el hogar ideal para cualquier cocinero o cocinera, donde cada comida se convierte en un verdadero banquete.

El dormitorio principal, sin luminaria central, utiliza fuentes de luz lineales para resaltar la textura geométrica del espacio. El armario, diseñado de techo a suelo, ofrece una gran capacidad de almacenaje gracias a una planificación cuidadosa de los compartimentos, además de facilitar la limpieza y organización cotidianas.

En el segundo dormitorio, se ha reducido la ornamentación: solo una sencilla colchoneta, combinada con una iluminación estratégica que aporta una luz amarillenta cálida, otorga al espacio una atmósfera acogedora y reposada.


Hasta aquí llega nuestra presentación de este proyecto de diseño integral en estilo wabi‑sabi. ¡Si les ha gustado, no duden en dejar sus comentarios para interactuar con el equipo de BOSNIE!

