Este caso presenta un proyecto de diseño integral en estilo neochino. ¡Acompáñenos a conocerlo a continuación!
Al entrar en el espacio, los tonos cálidos y nobles de la madera establecen un ambiente sereno y elegante.

Se prescinde de ornamentaciones excesivas y recargadas; la clara estructura tradicional de madera revela la belleza depurada y lineal de sus formas rectas.
En el salón, las estaciones se suceden y la luz y las sombras cambian constantemente. La luz y la sombra coexisten y se complementan mutuamente, engrandeciéndose una a la otra.
En la teoría estética oriental se han desarrollado conceptos dialécticos que articulan lo real y lo vacío, lo estático y lo dinámico.

Los contornos claros del cuadrado y del círculo se corresponden entre sí, dentro de una estructura compositiva basada en combinaciones horizontales y verticales.
Las vistas abiertas añaden profundidad y permiten incorporar los paisajes exteriores.
El aire natural fluye y se difunde en un espacio de inspiración zen; gracias a la acción de la luz, se proyectan sombras regulares, creando un equilibrio entre tensión y relajación, sobrio y reservado.
El salón es amplio sin resultar vacío, sólido sin ser pesado.

En el comedor, se disfruta tranquilamente del té, saboreando plácidamente el paso del tiempo.

En el dormitorio, las líneas y las superficies se articulan siguiendo las proporciones propias de la estética oriental, combinando y disponiendo elementos con el espíritu artesanal que hereda la tradición.

Tonos madera claros, lino sencillo, pared trasera en color magnolia, bandeja de ébano, aparador con ensamblajes de mortaja y espiga… todo ello conforma una composición de acabados y objetos que llevan impresa la huella oriental.
Libre de las críticas asociadas al exceso de solemnidad del estilo chino tradicional, este diseño logra, mediante formas ligeras y suaves, un ambiente de sueño cómodo y apacible.

En el baño, el mueble de almacenaje de estilo chino situado bajo el lavabo evoca vagamente la estructura tradicional de los armarios, así como su característica manija semicircular de buena fortuna.

El balcón abraza la naturaleza y se adapta a ella: una mesa cuadrada, dos taburetes redondos, mirando a lo lejos las montañas verdes y contemplando cerca las macetas; tanto dentro como fuera, el paisaje se extiende, llenando el patio de verdor.

Hasta aquí llega la presentación de este caso de diseño integral en estilo neochino. ¡Si les ha gustado, no duden en dejarnos sus comentarios!

