Este caso presenta un proyecto de diseño integral que combina estilos minimalista y lujoso‑moderno. ¡Acompáñenos a descubrirlo a continuación!
En el recibidor se ha instalado a medida un armario de almacenaje que llega hasta el techo, cumpliendo simultáneamente la función de zapatero y de espacio para guardar diversos objetos. En el centro se ha dejado un hueco abierto, donde al entrar podemos dejar cómodamente los paquetes, las llaves, los bolsos y los paraguas. Un pequeño taburete verde oscuro evita que al ponerse los zapatos nos tambaleemos o perdamos el equilibrio.

El salón cuenta con grandes ventanales que garantizan una excelente iluminación natural; por la mañana, la luz del sol se filtra suavemente a través de las cortinas blancas, creando un ambiente sumamente agradable. La mesa de centro redonda de estilo nórdico es sencilla y no ocupa mucho espacio, mientras que junto al sofá se ha colocado una maceta con plantas verdes para darle un toque de vida.

El sofá de tres plazas en tono verde menta, combinado con cojines de colores variados, evita que el salón resulte monótono y aburrido. El sofá individual rosa, además, puede reubicarse fácilmente: en el salón, perfecto para disfrutar de una serie acurrucado; o bien, en el recibidor, ideal para tomarse una foto frente al espejo.

En el comedor destaca la mesa de comedor de metal y mármol, de estilo lujoso‑moderno; sus bordes han sido pulidos con suavidad para mayor seguridad, así que mamá ya no tendrá que preocuparse de que me golpee con las esquinas.

En el dormitorio, el amplio ventanal junto a la cama permite disfrutar del sol y jugar con el móvil los fines de semana, convirtiéndose en un auténtico “perezoso feliz”.


En el estudio, los ventanales que cubren toda la pared hacen que este espacio, de por sí reducido, parezca mucho más luminoso y aireado.

Hasta aquí hemos presentado este proyecto de diseño integral que mezcla estilos minimalista y lujoso‑moderno. ¡Si les ha gustado, no duden en dejarnos sus comentarios!

