Este proyecto toma como tema la “vida lenta”, con el objetivo de ofrecer a los jóvenes urbanos de clase alta y a los retornados del extranjero una experiencia de vida ideal, fuera de lo común. Partiendo de la idea de disfrutar de una “vida lenta”, el diseñador plantea un espacio que combina el encanto oriental, romántico y elegante, con la modernidad y la tendencia actual, transmitiendo a quienes buscan una calidad de vida superior una sensación de libertad y comodidad en su hogar.

En términos de diseño, el espacio consciente radica en la elección global de tonalidades y en la expresión del carácter, lo que refleja una comprensión profunda del arte estético. El gris cálido, como tono sereno y discreto, crea en la decoración de interiores un ambiente amable y adecuado.

Los muebles y accesorios, cargados de espíritu artístico y gran versatilidad, interactúan mediante el color, los materiales, la luz y las líneas, integrándose plenamente con el alma del espacio. Cualquiera sea la evolución de la relación entre las personas y el espacio, su esencia siempre se manifiesta en él.




