Este caso presenta un proyecto de diseño integral en estilo rústico estadounidense. ¡Acompáñenos a conocerlo a continuación!
Diseño integrado de salón-comedor, con áreas funcionales independientes que generan un efecto visual más amplio y elegante.

Sobre una base espacial en tonos blancos y grises, combinada con un mobiliario de estilo americano moderno, se logra una atmósfera sencilla y sofisticada.


El comedor se ubica al otro lado de la entrada; el panel decorativo de paredes, de líneas sobrias y equilibradas, resulta adecuado y acogedor para una familia de cuatro personas.

La cocina no cuenta con una planta perfectamente rectangular; para aprovechar mejor el espacio, el diseñador realizó una distribución minuciosa y optó por armarios blancos como elemento decorativo. La luz natural entra a través de las ventanas, proporcionando una excelente iluminación y ventilación.

El dormitorio principal está diseñado con gran ingenio: dispone de ventanas en ambos lados, el techo presenta una forma sencilla sin lámpara central, y alrededor se han instalado luces empotradas, evitando tanto el exceso como la falta de luminosidad, creando así un ambiente cálido y confortable.

Aunque el baño no es muy amplio, aún se ha incluido una bañera; así, tras un largo día, uno puede relajarse sumergiéndose en el agua y olvidar el cansancio.

En la habitación del niño, de tonalidades azules, se ha optado por un sistema de estanterías integradas, uniendo el área de descanso con la zona de estudio, lo que resulta tanto estético como funcional.
La habitación de la niña, por su parte, destaca por su sencillez; el color rojo rosado aporta toques vivaces y alegres, ya sea en el escritorio o en la ropa de cama, transmitiendo la energía y la espontaneidad propias de una niña pequeña.

Hasta aquí llega nuestra presentación de este proyecto de diseño integral en estilo rústico estadounidense. ¡Si les ha gustado, no duden en dejarnos sus comentarios!

