Café, blanco crudo y negro” dan vida a un ambiente de estilo moderno‑mid‑century, sofisticado y acogedor. Las paredes en blanco crudo aportan frescura, mientras los muebles y el suelo en tonos café aportan un toque retro y cálido; los detalles en negro —como las estructuras de las lámparas y los pomos de las puertas— añaden sutiles pinceladas que realzan la composición. Esta tríada de colores evita la monotonía y resulta perfectamente equilibrada. En cuanto a la ejecución de obra, se ha prescindido de adornos excesivos: ni techo suspendido ni molduras de yeso, dejando que sea la calidad de los materiales y los acabados lo que marque la diferencia. Para el salón, se eligió un sofá negro, suave y envolvente; al sentarse, uno se hunde en él, y el aire vintage se multiplica de inmediato.








