El diseño de cerramiento no es un recurso espacial común; se basa en la superposición y combinación mediante la jerarquización, agrupación y separación de materiales, formas y espacios, logrando configuraciones espaciales ricas en niveles y con una estética singular, cuyo impacto visual resulta realmente sorprendente.
¿Diseñar un espacio cerrado? ¡No te pierdas estos 3 detalles!
Deja en el interior una sensación de “avanzar‑retroceder”. Evita diseños planos y, en lugar de ello, introduce deliberadamente desfases y alternancias de profundidad; así, sin necesidad de adornos adicionales, el sentido de capas se potencia de inmediato.
Añade “pequeñas variaciones” de color. No optes por un tono único; incorpora sutiles contrastes —por ejemplo, marrón oscuro junto a madera clara— para resaltar los puntos clave sin caer en la monotonía.
Evita las “dimensiones reducidas” en cuanto a la longitud. Si la pieza es demasiado corta, el efecto de cerramiento puede resultar apretado e incongruente, incluso arruinando la percepción del espacio; en ese caso, quizá sea mejor prescindir de esta estrategia.
¡La clave del diseño de cerramiento! Permite “delimitar” espacios completamente abiertos, evitando que parezcan fríos y excesivamente diáfanos, al tiempo que aporta mayor sensación de seguridad y pertenencia. Además, cuando se emplea adecuadamente, realza la escala espacial, define el punto focal visual y otorga un toque de sofisticación difícil de ocultar.








