Los armarios de estilo francés ligero con influencia europea no son el pesado clasicismo tradicional; se trata de un diseño que combina la sencillez con un aire francés suave y contemporáneo, justo lo suficientemente tierno como para que hasta al cocinar se perciba en el ambiente una atmósfera de relajación. Su belleza reside en los detalles: sin adornos excesivos ni tallados elaborados, solo unas finas líneas dibujadas en las puertas, como si le hubieran puesto un delicado marco; en cuanto a los colores, se optó por tonos cálidos como el blanco roto y el blanco leche; cuando la luz del sol baña las puertas, toda la cocina parece envuelta en una suavidad acogedora —más cálido que el blanco frío y más luminoso que los tonos madera oscuros—, sin apelmazar el espacio en viviendas pequeñas y, además, logrando que visualmente parezca un poco más amplia.








