El minimalismo italiano prescinde de adornos ostentosos y se apoya en líneas limpias y proporciones bien definidas para imponer un ambiente sofisticado. Las islas de cocina integradas con el comedor, además de ser estéticamente atractivas, resultan sumamente funcionales; su circulación está cuidadosamente optimizada, conectando perfectamente la zona de cocina tradicional con la de cocina occidental, lo que eleva de inmediato el nivel de elegancia del espacio de cocina‑comedor.










