Cuando el espacio aprende a «hacer menos», la vida encuentra espacios para respirar. En este proyecto, se reconfiguran los escenarios cotidianos desde una «estética de la contención»: todo el hogar se articula en tonos blancos y madera; se prescinde de las lujosas lámparas colgantes y se incorporan tiras de luces con sensor, logrando que cada rincón refleje la filosofía de que «menos es más».







