En este proyecto, el espacio de nuevo estilo chino se inspira en la filosofía de “simplificar lo complejo”: se emplea como base el blanco puro de las paredes y el papel de arroz, mientras que pinturas de paisajes y montañas aportan toques decorativos que dialogan con los elementos suaves del mobiliario, creando la sensación de pasear por un antiguo cuadro milenario, pleno de poesía y tranquilidad.







