Abandona el lujo tradicional para regresar a la esencia de la vida cotidiana, ofreciendo espacios domésticos con un aire moderno y minimalista, de elegancia refinada pero al mismo tiempo cálido y acogedor.

El espacio del salón, envuelto en un tono blanco discreto y elegante, se adorna con suaves toques de naranja, difundiendo por toda la estancia una atmósfera romántica. El sofá naranja, combinado con un taburete blanco de lana, fusiona el estilo moderno del naranja con la delicadeza del blanco, creando una aura de elegancia que recuerda a un vals suave alzándose bajo una luz tenue; en cada paso y giro, despliega un ambiente encantador y lleno de romanticismo.

En el comedor, junto a la pared, se ha integrado un conjunto de muebles auxiliares; los detalles metálicos añaden un toque retro y refinado, mientras que en la parte inferior se ha diseñado una chimenea eléctrica. Desde los amplios armarios hasta los elegantes accesorios decorativos, todo refleja el singular encanto de los propietarios.

Al otro lado del comedor se encuentra la cocina abierta; el diseñador ubicó la zona de preparación de alimentos en el pequeño balcón orientado al norte, separándola de las emanaciones de humo mediante puertas correderas de vidrio.

El dormitorio principal, de tonos cálidos, presenta paneles protectores en las paredes junto a una cabecera tapizada; una lámpara colgante de cristal, combinada con elementos metálicos, utiliza un lenguaje decorativo directo para resaltar la atmósfera creada por el espacio y los muebles, otorgando así personalidad al ambiente.
Un armario blanco que ocupa toda una pared, con tiradores dorados en las puertas, aporta un aire de lujo sencillo y exquisito. Un perchero de pie en tono dorado permite colgar las prendas que se cambian con mayor frecuencia.

El baño cuenta con una separación clara entre zonas secas y húmedas, manteniendo un aspecto limpio y minimalista.




