El espacio del salón se destaca por una paleta de grises de alto nivel; el diseñador aprovecha con maestría la iluminación, recurriendo incluso a sistemas sin luminaria principal, para crear un ambiente sumamente moderno.

Se reserva el blanco más amplio del espacio para el techo, mientras que los ángulos interiores curvos difuminan las líneas divisorias de altura, y las paneles laterales arqueados aportan aún más suavidad.

Al abrir el espacio de la cocina y emplear materiales vidriosos que permiten la transparencia visual, se reduce la sensación de opresión en los pasillos estrechos y alargados, al tiempo que se incrementa la interacción con los demás ambientes.
La cubierta del comedor adopta un diseño con esquinas redondeadas, que junto con la mesa redonda y la mesita de centro también curvilínea, configuran un espacio menos “anguloso”.

En el dormitorio principal, el color de la pared de fondo es especialmente profundo; sin embargo, gracias a la amplia presencia del blanco puro que lo contrapone, no resulta opresivo, sino que resalta plenamente un aire de sofisticación. El techo tampoco sigue la típica configuración plana: en su lugar, se ha diseñado una forma curva mediante ranuras lumínicas reflectantes, lo que suaviza considerablemente la trayectoria de la luz.

El segundo dormitorio se inspira en tonos grises de alta gama, con un diseño lumínico muy particular que aporta un marcado carácter moderno. La pared de fondo en tono café intenso presenta una textura similar al papel corrugado, dotando al espacio de un gran sentido estético.

En el baño, el mármol gris café de la encimera exhibe una veta fina y delicada, mientras que la ubicación del desagüe ha sido cuidadosamente concebida.




