Retro, sencillo y elegante son los rasgos distintivos del estilo minimalista‑retro. En cuanto a la estética, este estilo apuesta por líneas limpias y acabados refinados; en el plano cromático, se emplean tonalidades sobrias, combinando con frecuencia madera, blanco y negro; y en cuanto a los materiales, destaca la textura de la madera, el vidrio y el mimbre. El estilo minimalista‑retro conserva una atmósfera clásica y acogedora, al tiempo que aporta un carácter moderno y lleno de personalidad.








