Este caso presenta un proyecto de diseño integral de estilo escandinavo; ¡sigamos junto con el editor de BOSNIE para conocerlo en detalle!
El tono del salón es en realidad muy importante; algunos propietarios consideran que el salón es el lugar donde reciben a los invitados y, por ello, optan por colores cálidos. Muchos también prefieren que haya suficientes sofás en el salón y colocar numerosos objetos, lo que hace que el espacio parezca aún más reducido; por eso, es fundamental mantener un mobiliario mínimo y sencillo.

Los toques de color naranja Hermès y el cobre metálico logran romper la monotonía del ambiente, dotándolo de mayor viveza y profundidad, y resaltando un estilo discreto y lujoso.

La paleta cromática del salón refleja el gusto del propietario, estableciéndose como base unos tonos serenos de beige y gris café.

La privacidad es una característica esencial del dormitorio; no se trata solo de un lugar para descansar, sino también de un espacio acogedor y romántico dentro del hogar. La decoración mural del dormitorio no debe ser excesiva y debe armonizar adecuadamente con los materiales de las paredes y los muebles. El estilo y el ambiente del dormitorio no dependen principalmente de los elementos rígidos —paredes, suelos y techos—, sino de los complementos textiles como cortinas, colchas y armarios; estos tienen gran superficie y sus estampados y colores suelen marcar el carácter del dormitorio, convirtiéndose en el motivo principal del ambiente.

Al combinar cuadros decorativos en tonos retro, el espacio adquiere mayor profundidad y elegancia, al tiempo que se realza un estilo sofisticado y ligeramente maduro, con un toque vintage de alta gama.

En el dormitorio principal se han elegido colores sobrios y sólidos: un beige discreto y un misterioso y elegante tono gris‑café; la combinación de ambos aporta armonía y unidad al espacio.

El comedor es el lugar donde la familia disfruta de momentos de ocio e interacción; por ello, tras definir el estilo decorativo, es crucial prestar atención a la amplitud del espacio durante el diseño y la distribución, garantizando una buena ventilación y abundante iluminación. Además, conviene minimizar los obstáculos entre el salón y el comedor para ampliar visualmente el área.

El comedor mantiene como tono predominante el beige; los objetos decorativos y los cuadros colocados en el centro de los muebles revelan, de manera sutil, la búsqueda de una vida refinada por parte del propietario. Después de una larga jornada laboral, reunirse con la familia para compartir una comida constituye, sin duda, una verdadera felicidad.

Hasta aquí llega la presentación de este proyecto de diseño integral en estilo escandinavo‑moderno. ¡Si te ha gustado, no dudes en dejar tu comentario y compartir tu opinión con nosotros!

